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¡La pasión del futbol es el gol!

Juan Carlos Matyas Saab

20 de noviembre del 2024

¡Que Viva el Futbol “carajo”!  y que viva la Esperanza! Al fin y al cabo, es nuestra presentación más nacional – lo de mostrar, dirán algunos, los grandes hinchas de la selección.
¡La pasión del futbol es el gol!

¡Que Viva el Futbol “carajo”!  y que viva la Esperanza! Al fin y al cabo, es nuestra presentación más nacional – lo de mostrar, dirán algunos, los grandes hinchas de la selección.


¡Y de nuevo nos ilusionamos! ¡Nos apasionamos! Nos tratamos de convencer de que nuestro país va a estar bien y que, lo que sea que pase, ¡nosotros, como buenos colombianos podemos con todo!

 

Hemos desarrollado la habilidad de utilizar las fuerzas de la ilusión, la pasión y la esperanza, como escudo a todo lo que sucede diariamente dentro de nuestro país. Tratamos de hacernos “los locos”, voltear la mirada a otro lado, cambiar de canal y evitar “las mismas noticias de todos los días”, para darnos la sensación de que “algo o alguien” vendrá a salvarnos.

 

Qué más podemos pedir de un gobierno junto con sus dirigentes y leyes untados hasta las puchecas de la misma “m#%&a?”, donde la estabilidad social, moral y económica son un yo-yo, el sube – y – baja del parque de la cuadra, que ya está oxidado de lo viejo, obsoleto e invencible ante el cambio.

 

Pero aún más inentendible: qué podemos pedir de nosotros mismos,  donde ponemos por encima de las prioridades, a un partido de futbol de la selección, que a todos los problemas políticos diarios, como son: La inseguridad, los asesinatos impúdicos, el maltrato infantil, feminicidios, y tantos otros más… y digo políticos, ya que son causados en su gran mayoría por leyes débiles que dan oportunidad a los vencimientos de términos,  la protección a la ilegalidad y casa por cárcel a los que se roban más de mil millones de pesos.

 

Como dice pachito, el vendedor informal que trabaja cada día “no sé cuántas horas en la calle” para poder llevar un sustento a su casa:


Ah, ¡mijo!, yo hago lo que tenga que hacer y punto. La ley no me va a dar de comer. Sabias palabras que maneja el 95% de la sociedad, donde cada día nuestros más altos y sabios representantes nos enseñan que “robar no es malo; todo depende de la cantidad”, “la malicia indígena” y el más famoso “CVY”, los cuales son nuestro verdadero pan de supervivencia de cada día.

 

Y llega esa” iluminación”; ese mensaje divino que queremos que conteste a nuestra pregunta y suplica: ¡Claro que sí! Esta vez ganaremos.

 

Comenzamos a prender velitas, a comprar la camiseta original, la doble A, o por lo menos la que venden en los semáforos con tal de elevar nuestro patriotismo hasta las alturas de la gloria. Y después de hacer todos los rituales físicos y emocionales, y de intercambiar con el vecino unas cuantas cervezas, y de echar algunos madrazos, nos sentimos más colombianos que nunca. ¡Que viva el futbol carajo!

 

Algunos tendrán la “liguita” para ir al estadio, pegarse el viaje, hacer presencia, mientras otros contamos con la “otra fortuna” de ver o escuchar la transmisión, es decir, pa´ lo que haya.

 

Entre lágrimas, alegrías, rabietas, groserías, y algún licor de la alacena, el que haya en ese momento donde estemos, nos inflamos y “desinflamos” creyendo directores técnicos, rogando al más allá que se nos haga el milagrito “más acá”.

 

En la diminuta memoria de la cual sufrimos constantemente en el país, recordamos ese pasado “que apenas pasó”, afirmándonos que ya hemos ganado un par de veces atrás, así no será necesario corregir los errores que todo el mundo conoce, ya que “somos imbatibles”. Así que nos echamos a “las petacas”, como los orgullosos patriotas que somos, y nos engrandecemos sintiéndonos “amos y señores del universo deportivo”, considerando que no hay necesidad de más esfuerzos: ¡La gloria está con nosotros!

 

Esta escena parece sacada de la historia cotidiana del país. Sabemos lo que está pasando, lo que hay que corregir y a los que hay que sacar; Pero, aun así, nos limitamos a criticar en voz baja, y a veces hasta muda, por lo que estamos pasando, lo que se veía venir, y a lo cual, no hicimos nada, dejándonos someter por una parranda de torcidas minorías que, con su revoltosa actitud, dominan al resto de la sociedad.

 

Si, el futbol es como nuestro país. Un sube y baja lleno de fantasía, que es su gran mayoría se encarga de controlar las mentes, educadas e ignorantes, ya que es la entretención del pueblo perfecta para la manipulación social.

 

Nos acostumbramos a que nos llamen “el pueblo”, haciéndole oda a nuestros grandes proceres libertadores, que, en realidad, siempre nos han mantenido esclavizados, pero que nos han sabido vender muy bien la idea de “libertad”.

Una vez desarmados “moralmente”, porque no llegó el tan anhelado gol, nos acordamos de que este país tiene mucho más para dar. Café, flores, chocolate, textiles, ciclismo, atletas, y muchas otras cosas más, obviamente no también pagadas como los futbolistas; ¿no les suena esto igual que al montón de senadores y representantes que tenemos como lideres?


El Gol


 ¿Pero qué pasó con el gol? Dirán miles de seguidores, que, en su inmenso conocimiento del juego nacional, todavía esperan con el fervor inconfundible del “hincha original”.

 

Si, La pasión del fútbol es el gol... ese gol que nunca llegó, como no llegaron las ayudas a la guajira ni la preciada agua; mucho menos con el despilfarro de los carrotanques. No llegó, como nunca llega la autoridad a los cientos de minas ilegales que acaban con los recursos naturales del país, ya que los grandes caciques del territorio los tienen atados de pies y manos. Tampoco llego el gol, como no llega un presidente coherente, no un cantinflada a la capitanía del estado.

 

Nos robaron el partido, dirán muchos otros; al igual que nos roban los grupos subversivos que invitan a vivir sabroso con el cuento de que se han desmovilizado. Nos robaron, como nos roban al sumiso “pueblo”, que alimenta las curules de una democracia falsa.

 

Pero bueno: Volvamos al principio: Podrán existir muchas cosas, así como existen muchas marcas de cigarrillos o licor, pero lo que siempre prevalecerá por encima de todo lo demás es el futbol. Al igual que el gobierno, no importa cuantos errores se cometan, cuentas veces se pierda, cuantas veces nos roben, cuantos cambios malos haya que hacer, cuantas lágrimas y tristezas nos tengamos que comer, cuánto dinero tendrá que salir de nuestro bolsillo para subsidiarlos, ahí seguiremos “frente al cañón”

 

Al fin y al cabo, el futbol, es nuestra presentación más nacional, dirán algunos, los grandes hinchas de la selección.


¿Y por qué? Porque pase lo que pase, ¡nosotros, como buenos colombianos, como el “pueblo fiel” verraco y alegre que nos caracteriza, ¡podemos con todo!




 
 
 

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